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NEVERMIND#001 ││ LA MOCHILA MÁS PESADA ││ ABDI MONTIEL

30 dic 2019
3 min de lectura

Actualizado: 20 abr 2022

LA MOCHILA MÁS PESADA

POR ABDI MONTIEL 

(Venezuela)


Abdi Montiel y Jami, enero 2019.

Junto a un grupo de 24 extraños me tocó caminar 10 horas en un campo, con una mochila que tenía mi ropa, un par de zapatos, artículos de higiene personal y objetos a los que llamo “por si los necesito”. Las primeras horas de caminata estaba ya cansada y hasta de mal humor. Para cuando cayó la noche ya ni sentía mis hombros. Caminamos tanto sin poder siquiera colocar la mochila en el suelo y descansando los pasos por solo algunos minutos, que ya el peso comenzó a hacerse parte de mí, deje de sentirme malhumorada y solo sentía un cansancio como nunca antes. Arrastraba los pies para caminar, no tenía energías ni para quejarme, en verdad solo quería llegar al destino.


¡Lo más fuerte es que no sabíamos cuándo sería eso! El líder del recorrido solo nos decía por dónde caminar y cuándo parar, pero nunca dijo en qué tiempo llegaríamos. Cuando por fin llegamos yo tenía hasta ganas de romper en llanto por todo el cansancio que cargaba, y luego como música a mis oídos llegaron las palabras más esperadas “pueden soltar sus mochilas”, y al soltarlas todos comenzamos a suspirar, a estirarnos, darnos masajes en los hombros y hasta reírnos... Mis brazos tenían unos grandes rosetones debido a los colgantes de mi mochila y los músculos de mis hombros estaban tan contraídos que me dolía todo solo por mover el cuello y tuve que aplicarme un analgésico. Entones el líder ve mis lesiones y me pregunta “¿por qué no me diste la mochila?, yo pude ayudarte”. Yo no le di la mochila por una simple razón: estaba tan acostumbrada a estar cansada que no se me ocurrió pedir ayuda. ¿No les parece esta historia familiar?


Así actuamos muchas veces en la vida… sabemos a dónde queremos ir pero no sabemos cuándo llegaremos. Y podemos caminar años y años con la mochila más pesada… la que está llena de culpas, rencores, vergüenzas, orgullo, tristezas, fracasos, ansiedad  y todas las emociones llamadas “por si las necesito” que realmente no vamos a necesitar. Al final estaremos tan cansados que tomaremos por sentado el logro de haber llegado.



“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” -Hebreos 12:1

¡SI! La vida trae consigo de todo, pero NO TODO tienes que mantenerlo en la carrera. Recuerda que tenemos mucho más de 24 testigos viendo nuestra actitud, por eso despójate, suelta esa mochila tan pesada y deja atrás el pecado que quiere perseguirte.  Ponte el mejor analgésico para los rosetones y dolores del corazón: el amor de Dios. Pide ayuda a Jesús, quien corrió la carrera con una cruz en su espalda, haciendo caso omiso a todas las burlas y desprecios porque sabía del gozo que le esperaba.


Él está corriendo a tu lado para ayudarte a soltar todo lo que ya Él perdonó, todo lo que no te hace bien y lo que ya no necesitas. No te acostumbres al peso de la mochila, no tienes que llegar a la meta para soltar la carga, ¡SUÉLTALA HOY! Y corre con paciencia, disfruta el camino, relaja los hombros, ríe y TEN FE, porque todo el cansancio que hoy puedes sentir no se compara al GOZO que mañana tendrás durante la carrera y aun mayor, cuando llegues a la meta.

¡Feliz viaje, nos vemos al llegar!

-Abdisita

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